Era uno de esos tipos cabizbajos que no acertaban ni una a derechas. Hubiera jurado que no valía ni para villano de una novela barata. Pero uno de los inesperados giros de guión desguionizados que tiene la vida le convirtió en protagonista de su propia historia e incluso un héroe. Eso no le convertía en mejor persona de lo que era. Habia matado a un par de tipos a navajazos en la oscuridad de un callejón y se decía que un par de putas que daban fe de su tendencia a la violencia tras el quinto cubata. Pero era un héroe porque en un arrebato de falsa sinceridad había reconocido que entro allí a sacar a las niñas, rompiendo la ventana, y tapándose con una manta que encontró antes de que pudieran llegar los bomberos -con tanta calle humanizada y llena de falicos bolardos no había por donde pasar en hora punta- ya que no podía aguantar escuchar los gritos de las niñas. En vez de reconocer que el descarado escote de la madre cuarentona que posterior y pertinentemente agradecida, le habia otorgado sus favores y sus felaciones había tenido más que ver que otra cosa.
Pero bueno así se escribe la historia: héroe canalla se folla a madre de las niñas salvadas y marido cornudo le da un cheque con una recompensa que parece más de lo que es al venir de quien viene resulta irónico. Aunque no queda tan bonito en los titulares como “Hombre común se arriesga para salvar a dos niñas”
Pero bueno así se escribe la historia: héroe canalla se folla a madre de las niñas salvadas y marido cornudo le da un cheque con una recompensa que parece más de lo que es al venir de quien viene resulta irónico. Aunque no queda tan bonito en los titulares como “Hombre común se arriesga para salvar a dos niñas”
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